Epidemia política

Hace mucho tiempo que no actualizo este blog, sobre todo porque las redes sociales suplen generalmente las necesidades para plasmar algunas ideas que necesitan inmediatez a la hora de expresarlas.

Pero esa inmediatez también limita a veces la capacidad de respuesta ante ciertas aptitudes.

Si hablamos de aptitudes, y aprovechando el año electoral, hablemos de lo que se podría llamar epidemia política.

Lo primero que se espera al hablar de política sería analizar cada partido, su trayectoria, sus propuestas, sus discursos. Pero tras demasiadas discusiones he visto que todo eso no importan nada, nadie quiere análisis detallados, nadie quiere debates imparciales, nadie quiere hablar de POLÍTICA (así con mayúsculas, que es lo que realmente falta en todo este proceso)

Sea como sea, se haya llegado como se haya llegado, la situación es que no se habla de POLÍTICA, sino de partidismos. El fanatismo por las siglas llega a extremos a veces realmente peligrosos en el que las mismas ideas, depende bajo que siglas vayan, aunque sean con las mismas palabras, son interpretadas según la conveniencia partidista que convenga.

Lo he dicho demasiadas veces, el odio y el rencor, amén de la manipulación y el adoctrinamiento, es casi lo único que mueve la política, esta vez en minúsculas porque no merece más, en España.
El "y tu más" es casi la única respuesta ante cualquier problema, análisis o proyecto. No existe verdadero debate político, solo hay siglas e inmovilismo, discursos repetitivos y enfrentamiento.

Da igual que se quiera hablar de economía, de educación, de sanidad, o incluso de como corre el agua por los ríos o florecen las flores en el campo, en cuanto se menta cualquier tema que tenga la más mínima relación con, la política, sale el fanatismo y se acaba con el discurso repetitivo que se puede ver, escuchar o leer en cualquier medio afín a cada opción, dejando claro que el adoctrinamiento ha llegado a los extremos más insospechados.

Tampoco me olvido de quienes solo lo ven todo con el mismo cristal y del mismo color. Me refiero a quienes solo ven la política a las puertas de su casa, y todo lo centran en una idea fija y estática, sin llegar a entender que la POLÍTICA, la que va con mayúsculas, no es propiedad de ninguna causa.

En resumen, hablar de política, se ha convertido única y exclusivamente hablar de partidismo, nada más. El adoctrinamiento que los partidos trasmiten a través de sus estructuras, de los medios afines y otras redes, a contagiado a tanta gente, que más parece una epidemia que una campaña política. Y por desgracia esta epidemia se ha transmitido a tal velocidad y con tal virulencia, que va a costar mucho tiempo erradicarla. Y como tal epidemia, dejará, o mejor dicho, ya está dejando muchos cadáveres por el camino.

Y muchos de esos cadáveres no son más que miles de fanáticos que acabarán desencantados con los desengaños que la política lleva arrastrando desde hace tiempo, pero que cegados por ese odio, sea real o fruto del mencionado adoctrinamiento.

Claro, ahora muchos dirán que todo esto es una falacia, que nadie le manipula o adoctrina. Ya, ya ya...... pero lo cierto es que cuando el río suena, agua lleva; o lo que es lo mismo, cuando discusión tras discusión se vuelve con las mismas aptitudes y argumentos, las mismas palabras repetitivas que se pueden ver en cientos de medios y miles de artículos en las redes, algo está sucediendo, y no precisamente que la independencia de pensamiento y raciocinio sea la que luce por su presencia.

Es por esto, que hace tiempo he intentado dejar de hablar de política, con minúsculas, porque no sirve para nada más que para aguantar fanáticos partidistas y escuchar discursos de odios y manías, además de sufrir lloros de quienes solo ven la vida con único color de su cristal.
Por desgracia tampoco se puede hablar de POLÍTICA, con mayúsculas, porque luce por su ausencia, por lo menos es esto que llamamos España y todo lo que conlleva.

Por supuesto siempre hay excepciones, pero son tan escasas, que hay que buscarlas casi con microscopio para charlar y debatir sin llegar al fanatismo.

Y como esto se llama La revuelta sin respuesta, sin esperar respuesta, porque, como he dicho antes, casi seguro sería parte de ese fanatismo, la pregunta la hago igual ¿que se puede esperar de una sociedad adoctrinada que vive con el "y tu más" eterno como única forma de explicar o hablar de política?
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