Tras las elecciones (II)

Como no podía ser menos, después de la primera parte, viene la segunda.
En la primera ya hablé de lo mucho que le queda a la democracia española para llegar a los niveles de dignidad que merece la política en sí.

En esta, como es lo que más me duele por la cercanía, toca hablar de esos mismos males, pero enmarcados en mi querida tierra leonesa. Esa que fue Reino precursor de grandes logros que han quedado reflejados en la historia. También es la que con más delicadeza quisiera tratar, porque comparto con muchos amigos sentimientos hacia esta tierra que no se merecen lo que está sucediendo. Pero cuando las cosas se ponen tan feas, a veces hay que dejar esa delicadeza de lado y decir las cosas en crudo, sin florituras, para que se puedan corregir, o en su defecto reencaminar hacia donde se considere oportuno.

Por desgracia, y como ya he comentado, nada se diferencia la forma de hacer política aquí, con la del resto del estado español. Con la salvedad que la de aquí se hace más mirando que puestín ocupar allende las fronteras leonesas que aquí.

Sea como sea, los reproches, el revanchismo, los odios y los miedos, son los mismos, y los programas….. no hay programas.

Por una parte, no se reacciona, aunque sea con otras opciones distintas a las formulas ligadas al leonesismo, ante la masacre sufrida en todos los campos. Al final, se siguen las mismas líneas que en cualquier sitio, sin programas, sin hojas de ruta, solo con palabrería, y con el “y tú más”. La sociedad leonesa repite una y otra vez el mismo guión, incluso, los datos así lo demuestran, los dos tercios del sur, sin ninguna alternativa años tras año y nada diferente a la media autonómica, siendo solo el tercio norte el que alguna vez da algún susto que otro. Pero solo eso, un pequeño susto, que como no define en ningún momento que color elegir, quizá sea una de las causas de ciertos castigos incomprensibles que nunca han cesado. Ciertamente las comarcas castigadas con más dureza, por la burla de una administración que ha acabado de raiz con la poca posibilidad de mantener algún recurso energético autóctono, y ha preferido especular con mineral extranjero, han sido las que han promovido de nuevo un vuelco electoral en el tercio norte, aunque no precisamente en favor de un cambio radical, sino más bien como castigo electoral y poco más. Porque con partidos sin programa, o se castiga o se continúa, pero no se encuentra vía de alivio y de futuro.

No puede dejar de lado lo sucedido en estos últimos comicios en la comarca del Bierzo. Conseguir que en una comarca se mueva más voto local que en cualquier parte del resto de las tierras leonesas, con un resultado que se puede considerar espectacular, merece una mención especial. Y eso sin llegar a los extremismos de antiguas formaciones bercianistas, aunque también bajo el mismo paraguas de los defectos generales de todos los partidos, y teniendo en cuenta que se trata de una colación de partidos y llena de viejos candidatos de otras formaciones bastante distantes que han tenido sus más y sus menos. Por lo que lo que ahora hay, nunca se sabe si seguirá siendo o no, ni como acabará. Solo el tiempo lo dirá. Aunque este resultado quizá no esté tan alejado de lo que sucede en el resto del País Leonés, no por lo abultado, sino por lo localizado

Y es ahora cuando va la parte más dura, que quizá nadie quiera aceptar, incluso algunos pretendan negar, o su primer impulso sea el insulto, desprecio y otras bajezas. Me da igual…. los datos son los que son y como han sido desde hace muuucho tiempo, y o se ponen las cartas sobre la mesa, sin tapujos, o no se sale nunca de esta situación.

En el plano electoral, de nuevo se vuelve a constatar que eso del leonesismo político, eso del partido que represente a los leoneses de todo el País Leonés, no existe. Ninguno acaba convenciendo, ni siquiera el que dicen representa a todo el territorio, no hace falta dar siglas que algunos las cacarean mucho, pero luego no lo reflejan en las urnas. Y las cifras lo demuestran, en las dos terceras partes del País Leonés se pasa y se ha pasado siempre del leonesismo político. Y el que no se lo crea, que se documente, porque las cifras están para consultarlas, si se quiere.

En cuanto a la otra tercera parte… quizá no sea tan diferente a las otras dos. Y vuelvo a los datos, simples números que dejan las cosas como son. Sea como sea, cada tercio del País Leonés mira para sus propios intereses. Algunos lo llaman provincialismo, que se suele achacar a tercio superior, pero los datos demuestran que cada uno tiene lo suyo si o si. Y en los últimos años, incluso con lo sucedido hace pocos días, esa opción política aumenta en los dos tercios del sur. Algo contrario, quizá por otras circunstancias, sucede en el del norte. Incluso si la progresión sigue la tendencia actual, se podría dar la paradoja que el representante en la Junta autonómica que ha salido por los pelos en estos últimos comicios, desaparezca en favor de opciones de otras provincias.

El corazón quizá se empeñe en negarlo, incluso otros sentimientos que pueden ir desde los deseos más profundos hasta la hipocresía más tozuda, lo cierto es que así lleva pasando desde hace tres décadas y así ha sucedido hace pocos días.

Por desgracia, estos hechos que muestran los números no son más que el reflejo de otras realidades, que muchos negarán, ocultarán, manipularán, e incluso lucharán contra ellas. Pero la realidad es tozuda, y se sigue mostrando tal y como es.

Y ante este, no se como llamarlo, abandono, desprecio o quizá simple rebeldía contra posiciones políticas que se encierran en sus bolas de cristal y solo salen cuando quieren rapiñar votos. Lo cierto es que ante la no novedad durante más de tres décadas, quizá se este viviendo una mentira disfrazada de deseo, pero que nunca ha tenido un camino ni de entrada ni de salida.
Por supuesto no me refiero a aceptar la actual situación, pero si reflexionar sobre que, quien, como, porque. Los datos están sobre la mesa, no son, ni nuevos, ni sorpresa.

Ya se, ya se, con todo esto ya están calentando motores los que se dedican a acusar a unos de los males de otros, quizá porque no tienen, o no saben más que hacer, pero si no lo demuestran, ni lo han demostrado durante varias décadas, a ver donde se meten sus excusas para justificar la actual situación.

No dudo que no haya gente que quiere luchar por lo suyo, pero sobre todo, y me vuelvo a remitir a los datos, por su patria mucho mas chica de la que algunas veces se vocea, esta es la realidad.

Aparte de todo esto, y como ya comenté en la primera parte, por mucho que se quiere llegar a ese trocín pequeño, se continúa a base de falta de programa y con fórmulas caducas. Buscando siempre mínimos para justificar un puestín.

¿Cual es la solución ante este puzzle diseminado en el que cada uno va a la suya? Algunos claman por la unidad del leonesismo político. Si durante tres décadas se ha pasado del leonesismo político, incluso cuando solo había una opción, o como mucho dos ¿a que viene hacer experimentos ahora?

NO, la respuesta es NO, demasiado falla desde el principio, y seguir jugando al leonesismo de fachada, el de pretender ser más que el otro, el de dedicarse a acusar con el dedo al que se salga del guión estricto que algunos pretenden marcar en granito, pero luego a la hora de la verdad, nunca, y repito, nunca, se ha mostrado interés con ninguna opción por que alguien represente lo más mínimo al conjunto, o en su mayor parte, del País Leonés, deja claro que nada de lo que ha habido y hay actualmente sirve para nada, ni unido ni separado.

Y podría decir más aún, incluso a costa de que se me tache de traidor, u otros males, el leonesismo social, tampoco existe tal y como se quiere mostrar. Porque preste o no, todo lo que sucede por un lado es reflejo de lo que pasa en el otro. Y lo digo así de claro, y libremente, sin ataduras y sin la estupidez de pretender ser politicamente o leonesistamente correcto, porque creo que si de una vez no se dejan las cosas claras y se ponen sobre la mesa todas las cartas, no se podrá salir de este desastre que nadie quiere, pero que tampoco nadie ha evitado. Y sigo remitiéndome a los números, a los datos y a la realidad.

Desde aquí invito a que con datos, con números, con lo que quieran ponerme delante, demuestren lo contrario. Aseguro que no podrán.

Y lo mismo que aseguro que no se puede rebatir lo irrebatible. Creo que nada es irreversible o que se no pueda cambiar, aunque antes, y me remito otra vez a la primera parte de este análisis electoral, hay que hacer muuuchos deberes, algo que igualmente nadie quiere hacer.

Y hasta aquí he llegado, con mucho aún en el tintero, pero ya no se si con ganas de sacarlo.
Como dije antes, estoy seguro que muchos estarán cargando sus más bajos instintos para soltar las estupideces de siempre. Simplemente me da igual, no cuento más que la simple realidad, y el que quiera vivir en mundos de Yupi allá el.
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