Manifestación 10 de mayo.

 
Tras la manifestación, toca la valoración. Eso es lo que cualquiera que haya acudido debería de hacer para sacar las conclusiones que permitan avanzar. Y este es mi primer y rápido análisis personal.

En cuanto a la organización. Claramente un desastre, ni la policía sabia quien era el responsable, ni como iba a transcurrir la manifestación.

 
¡Que no se me olvide! Felicitar a esa policía, que a pesar de estar confusa con la organización de la manifestación, actuó con firmeza a la hora de aislar a los grupos conflictivos. 


Siguiendo con la organización, sin duda la presencia de algunos pendones dio un color leonés, un color que se echo en falta con la banda de música, que además de tocar temas fuera de lugar, parecía que pretendían tapar los lemas que lo manifestantes gritaban en vez de acompañar las reivindicaciones.
Menos mal que a parte de la organización, instrumentos tradicionales leoneses pudieron amenizar como es debido el transcurso de la manifestación. 


Pasando a la manifestación en sí.
Evidentemente en número de leoneses en la calle nos deja una cifra mucho menor de lo que la organización esperaba, pero a pesar de todo, es la más numerosa de los últimos años, dejando claro que el leonesismo sigue muy vivo.

Sigue vivo, pero dividido.

La división evidente y plasmada en la distancia que el leonesismo social mantenía con el político, sobre todo con los organizadores, que por mucho que hayan querido camuflarlo con el nombre de "30 años sin" todo el mundo sabe que es UPL, demuestra que a pesar de los intentos del partido político por acercar a la sociedad hacia UPL, no lo ha hecho bien. Sin ninguna duda su pasado es algo que pesa mucho, y eso no es fácil de olvidar, siendo esos errores los que muchos no perdonan. Por otra parte, parece que siguen sin darse cuenta que el leonesismo social tiene incluso más fuerza e influencia que el propio partido.

Siguiendo con la manifestación, la rabia contra todo fue, en algunos casos, una nota a destacar. Tristemente, aunque no sin razón, los insultos y desprecios contra todo: políticos, prensa, ciudadanos de cualquier tipo, incluso contra todo, sin excepción, lo leído en el manifiesto ... han marcado la actitud de algunos manifestantes.

Otros estaban a la defensiva. Parecía que esperaban, en todo momento, una oportunidad para que cualquier palabra o acto les permitiese culpar a los organizadores de cualquier desastre.

Incluso hubo quienes, mas parecía que iban solo a dejarse ver, que a reivindicar ese progreso necesario para el País Leonés.

Por supuesto, la gran mayoría lo que esperaban eran soluciones, conciliación, proyectos, quizá plasmados en el manifiesto final. Por desgracia el manifiesto no cumplió ninguna expectativa.

A destacar que entre los manifestantes hubo más que los leonesistas tradicionales, si no que también había otros leoneses de distintos partidos u organizaciones no adscritas a ese leonesismo declarado.

Y hablando de ese manifiesto, según parece fue elaborado pretendiendo contentar a varios grupos o personas. Y quizá ese pretender contentar a todos ha dejado un manifiesto sin sentido. Empezando por que la mitad del mismo se dedicó a recordar lo que todos ya sabemos, a los lloros y quejas que nunca han de ser parte de un manifiesto, el resto fueron vagas reclamaciones sin ningún tipo de empatía. 

 
En fin... al grano.

Para empezar, la presión previa a servido para algo, es decir, al final la manifestación ha sido de claro color leonesista sin fisuras. Las tres provincias han sido representadas, un duro golpe a quienes esperaban lo contrario para seguir con sus estúpidas acusaciones.

Por otra parte, parece que de una vez por todas las banderas se han mostrado bien altas, sin que se tenga que sentir vergüenza por ello.

Ciertamente aún hay bastante división dentro de todo el leonesismo, algunas quizá irreconciliables, con esas hay poco que hacer. Pero la división evidente mostrada en esta manifestación entre la política y la sociedad, debería de servir a la clase política, en clara minoría, reflexionar y hacer un examen de conciencia que les permita bajar a la calle y salir de esos despachos que los aíslan del mundo.

Es cierto que la rabia acumulada nos lleva a rechazar todo lo que nos rodea, pero nos preste o no, tenemos que vivir con ese entorno, por lo que hay que jugar con inteligencia para atraer hacia las posiciones leonesistas a esos que se han alejado cada vez más. Por supuesto no digo que haya que mirar hacia otro lado y olvidar todo lo sucedido, pero tampoco es cuestión de poner una barrera infranqueable y a base de insultos y desprecios seguir con el enfrentamiento. Por supuesto me refiero a buscar vías de comunicación con los políticos, la prensa, las instituciones y otros estamentos, en ningún caso con grupos violentos como los aislados al principio de la manifestación.

El manifiesto muestra, sin ninguna duda, el distanciamiento que hay entre la sociedad leonesa y los organizadores. Nunca se puede escribir un manifiesto para contentar a todos, porque al final solo será una mezcla de un todo que no sirve para nada. Se necesitan ideas concretas, proyectos claros, y sobre todo saber conectar con los manifestantes.

En pocas palabras, quizá la asistencia distó mucho de lo esperado, aunque ha sido la mayor conocida en los últimos años. Los medios de comunicación dicen que fuimos 2000, y como ya es sabido, suelen tirar a la baja, así que quizá se puedan suman unos 500, 600 o incluso 1000 más. Ni triunfo, pero tampoco tanto fracaso como algunos auguraban.



También se vio la distancia entre política y sociedad, que debería de tenerse en cuenta para corregir posiciones. La falta de experiencia, el querer llegar a todos y el ir sin ideas, solo ha servido para no contactar ni transmitir nada.

Añado, que habiendo asistido representantes de más partidos y demás colectivos o sindicatos, que los leonesistas, también deberían de tomar nota esos que tanto dicen querer luchar por el País Leonés, pero luego agachan las orejas ante las ordenes que llegan de fuera. Me imagino que si estuvieron fuese por convicción, no de adorno.

Ahora solo toca ver si todo lo sucedido sirve para algo, como para que se algunos se den cuenta que los votos no les legitiman para hacer lo que quieran y la muestra es que estuvieron solos, así que necesitan bajarse de su pedestal o lo perderán para siempre. Y por otra parte, que esto no puede acabar aquí pretendiendo rentabilizarlo eternamente, sino que se debe de seguir adelante con la presión, pero por supuesto con mejor organización, inteligencia y con menos prepotencia, además de más concreción y menos buscar contentar a todos, eso siempre será imposible.

Ya veremos.... el tiempo dirá no hemos perdido el tiempo.

 
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