Chorrolandia

Un nombre, un apelativo, un apodo no es más que la forma de identificar a algo, alguien, algún lugar...
Pero un nombre, apelativo o apodo no define de por sí a ese algo, alguien o lugar.

Lo mismo que no es importante como se llame una persona para apreciarla o despreciarla, tampoco lo en un lugar para lo mismo.
Todo esto viene al empeño que algunos tienen  por poner tal o cual nombre o apelativo a tal o cual lugar, para sentir más o menos apego a él.

Al grano, que me estoy liando.

De pequeño siempre estudié que había regiones es esto que llamamos España. Una de ellas se llamaba, asi lo estudié yo, León, sin más. Una región que estaba compuesta por tres provincias, León, Zamora y Salamanca, en ese orden.

Pues resulta que ahora parece que eso de León, sin más, ya no es una región, sino que es para algunos un insulto, y para otros otra cosa.
Entonces surgió lo de Región Leonesa, con el mismo significado que León, pero que ya no era tanta afrenta, pero que aún seguía siendo algo que a otros les seguía ofendiendo como su su significado fuese contradictoria con ciertos ideales.
Y nació el País Leonés. Parecía que ya estaba todo resuelto. Pero no, tampoco sirve, porque para algunos esa denominación tiene unas connotaciones harto extrañas y ligadas a otros movimientos ajenos distantes al leonés.

Sea como sea, ni una ni otra denominación sirve para nada, porque todo está vacío de contenido. Y es asó, porque el nombre no hace al hombre, o en este caso al lugar. El lugar lo hacen las personas, sus habitantes, con sus actos.
Y en este lugar, con tanta discusión de si se llama así o asá, si me molesta este nombre o aquel, ni se hace ni se deja hacer.

Pues miren ustedes, para alguien que esto siempre fue León, sin más, a llegado el momento que le importa un rábano como se denomine, como si se termina llamando Chorrolandia, el caso es que tanta estupidez se vaya de una vez al otro barrio, y se empiece a construir un futuro para quienes queremos que nuestros hijos no tengan que ver como la idiotez supera a la razón.

Se llame como se llame no es importante, lo importante es lo que sus gentes construyan dentro para poder decir orgullosos que esto es suyo, aunque al final se llame Chorrolandia.

Por desgracia, parece ser que en Chorrolandia nunca se llegará a nada, porque ya sea el nombre, la bandera, el color, el rabo del león, la melena, o lo que a cualquier hijo de vecino se le venga en mente, lo más importante no es construir andamios firmes y sólidos, sino alargar discusiones banales mientras se deterioran los muros de un edificio en ruinas que cada vez se tiene menos en pié.

Así que ya saben ustedes, se llame León, Región Leonesa o País Leonés, en nada difiere con Chorrolandia, mismo contenido para distintos nombres.

Oféndanse quien quiera, más ofendido está un servidor, que está harto de ir cambiando nombres, de ir intentando no molestar a nadie a cambio de nada, o mejor dicho, de malas caras en muchos momentos y otras cosas en otros.
Así que para terminar, solo queda decir Puxa Chorrolandia, o como a cada uno le guste llamarlo, que no tiene más importancia que la que se le quiera dar, porque lo importante es lo que tiene dentro, no el envoltorio.
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