La Navidad de la miseria

Llega la Navidad, quizá la época más consumista del año. Pero este año también la época en la que la miseria es la imagen de la calle.

Años atrás la Navidad era símbolo de celebración, de felicidad, de familias reunidas en torno a manjares. Este año para muchas familias no es más que unos días aciagos, que en muchos casos tienen que explicar a sus hijos que este año ni hay cena, ni hay regalos y a veces ni hay reunión familiar.
El paro o los desahucios  incluso a veces ambos a la vez, han conseguido que la Navidad sea una fecha donde no hay nada que celebrar para la mayoría de los ciudadanos, y en la que los que muchos que aún podrían celebrarla, por solidaridad  lo dejen de hacerlo para dedicarse a dar un poco de lo suyo a los necesitados, porque, tristemente, pocos son los que pueden decir que no conocen a ningún necesitado.

Casas de acogida abarrotadas, bancos de alimento desbordados, campaña de recogida de juguetes que ya  no van a los pobres del tercer mundo, sino que se quedan aquí.
Voluntarios, parroquias, asociaciones de todo tipo, se dedican a buscar desesperadamente ayuda para aquellos que, la avaricia de empresarios, banqueros y corruptos, han dejado en la calle.
Padres que dejan de comer para que lo puedan hacer sus hijos, que no saben como explicarles porque están en esa situación, mientras tienen que guardar sus lágrimas para evitar que esos hijos vean el sufrimiento de la impotencia ante esta situación de autentica emergencia social.

Una situación que a pesar de todo sigue sin despertar las conciencias de gobernantes y sus compinches, en la que siguen con sus mentiras con el único objetivo de mantener sus privilegios. Incluso se ha llegado a ver como algunos Ayuntamientos, bajo estúpidas excusas, prohíben la recogida solidaria de alimentos o juguetes.
Unos gobernantes, que hablan de vender la marca España, mientras la miseria es la verdadera imagen de España. Una miseria que se dedican a ocultar distrayendo a los ciudadanos con grotescos espectáculos que solo sirven para marear la perdiz, mientras el paro y los desahucios siguen adelante.

Frente a la imagen de mentiras que pretenden vender quienes no son capaces de dar la cara y mirar de frente a los ciudadanos, está la autentica España que nos dejan.
Una España de miserias, de hambre, de desahuciados, de paro. Aunque también, la de la solidaridad y la de conciencias que empiezan a abrirse.
Y con esta imagen, la de la realidad de España ¿que Navidad nos toca celebrar este año? ¿La Navidad del consumismo y desenfreno, o la de la solidaridad y la ayuda a los necesitados?
Solo es de esperar que esta Navidad de miseria sirva para despertar a esas conciencias que siguen cerradas ante el fanatismo, que abran los ojos cegados por la manipulación, y comiencen a ver la verdadera imagen de esto que llaman España, pero que en realidad no es más que el desagüe de la porquería de los avariciosos, especuladores y corruptos.
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