Leonesismo ¿caldo de oportunistas y envidiosos?

A falta de un diccionario leonés, hay que remitirse al de la RAE para encontrar una definición de la palabra leonesismo. Y según ese diccionario...

1. m. Locución, giro o modo de hablar propio de los leoneses.
2. m. Amor o apego a las cosas características o típicas de la región leonesa

Pero por desgracia, ni los giros lingüísticos de los leoneses, ni el amor y apego a la región leonesa son claros que permitan ver el uso fraudulento de dicha palabra.

Ante un reciente evento sin color político más allá del apego por lo leonés, hemos visto que el oportunismo, no se sabe si de la prensa o de algunos de los mencionados por la misma, se han querido apuntar tantos que no les corresponden. Unos oportunismos que no son nada nuevo y que además se dedican a involucrar a agentes ajenos, quizá para intentar dar más fuerza a ese momento de gloria creado artificialmente.

Y por otra parte se demuestra otra vez más que la envidia es otro de los pecados de los que adolece el leonesismo. Sin que nadie haya pretendido ser protagonista, sin que ni siquiera haya sido autor de ninguna de las palabras leídas, solo como invitado o como generosidad por su ayuda, se ha convertido a algunas personas en el centro de una polémica sin sentido, llegando a puntos tan graves como los ataques a la dignidad personal o la carrera profesional de cada uno. Y volvemos a la misma situación, nada nuevo sobre la faz de la tierra, sino que es más que habitual.

¿A que se está jugando con el leonesismo? ¿Quien se beneficia tanto con esos oportunismos o esas envidias?

Bien es sabido que en la política siempre se va con el cuchillo entre los dientes para denigrar al contrario o para sacar beneficio a costa del rival.

Multitud de veces se ha llamado a la unidad, y multitud de veces cuando la mínima oportunidad se presenta alguien pretende sacar partido de ello en contra de esa buena voluntad, o por lo menos ese intento de limpiar  esa imagen tan manchada.

Lo triste es que el llamado leonesismo social, ese que generalmente no busca más protagonismo que el de fomentar o difundir la cultura o identidad leonesa, sin recibir en la mayoría de las cosas nada a cambio, incluso teniendo que aportar del su propio bolsillo, como en el caso referido, sea el que pague el pato de las tergiversaciones, odios o difamaciones por parte de medios, particulares y organizaciones que se hacen llamar de información unos y leonesistas otros.

Todo esto deja leonesismo marcado por la mala imagen que unos dejan y otros sufren, con un resultado que solo sirve para dar alas a los que se aprovechan de esa nefasta imagen y juegan con ella para seguir destruyendo lo poco que queda del viejo Reino de León.

Y como se suele decir, el que se pica ajos come, así que....
Rectificar es de sabios.
Y sobre todo, no hay nada mejor como dar la cara, no esconderse y aclarar posibles malas interpretaciones, porque si el que calla otorga quiere decir que lo interpretado es cierto.
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