Madrid, estado de sitio

Para los que pretendan manipular este artículo, que seguro los habrá, solo aclarar un par de cosas. En ningún momento apoyo o rechazo las manifestaciones en contra o a favor de nadie, eso me lo reservo para mi intimidad u otros artículos. Tampoco apoyo o rechazo la creencia o no, ni las jornadas o reuniones alrededor del Papa o sus acólitos, igualmente me lo reservo para mi intimidad u otros artículos.

Aclarado esto, voy al grano.

Mientras miles de peregrinos van a ver al Papa con gran ilusión y seguramente fe, Madrid se convierte en un estado de sitio para los que quieren expresar libremente su rechazo a tal visita. Nunca en la historia reciente de España se había visto tal despliegue policial, cargas tan indiscriminadas contra los ciudadanos y cierres de una ciudad como en los últimos días.

Aunque a algunos les duela, la legislación española permite a cualquier ciudadano protestar pacíficamente contra quien quiera. Por desgracia el estado policial que asola Madrid impide tal derecho constitucional a miles de ciudadanos. Ciertos medios, como es habitual en ellos, han pretendido justificar tal situación acusando de violentos a los manifestantes, una justificación infundada al pretender generalizar una pocas trifulcas protagonizadas tanto por seguidores como contrarios que en ningún momento han sido excusa para cercar calles y plazas con policías, y mucho menos para liarse a palos con nadie.

Y es curioso que mientras unos protestan porque la legislación se lo permite, pero por ello son apaleados, perseguidos, insultados y denigrados, a los peregrinos se les da patente de corso para colarse en los transportes públicos, para conseguir alojamiento gratuito, para comer a precio de risa
Por supuesto no acuso a los peregrinos de poder disfrutar de tales ventajas, me alegro por ellos y me parece bien que las aprovechen. Pero no es normal que en una época en la que se pide austeridad, se financie de tal forma un evento, me da igual que sea este u otro. De tal forma que con esta discriminación hacia los ciudadanos que no tienen la acreditación como peregrino se salta flagrantemente, otra vez mas, la legislación española al no respetar la igualdad de los ciudadanos.

Da la casualidad que mientras se permite a unos mostrar sus discrepancias contra la propia legislación española, ya ha sucedido en el pasado, a otros se les impide, mediante el estado policial, ejercer sus derechos.

No acuso al Papa, que ya tiene lo suyo, no acuso a los peregrinos, que seguramente la gran mayoría solo son atraídos por su fe, pero lo que no se puede hacer en ningún momento es sitiar una ciudad, impedir la libertad de movimiento de los ciudadanos, y mucho menos impedir la libertad de expresión.

Son las posturas radicales generadas por los intereses políticos y económicos de unos pocos los que llevan a situaciones limite. Y abusar de tales situaciones solo lleva a rozar, por no decir cruzar, la linea roja de la ley.

Tanto la democracia española, como la religión católica propugnan la paz y la igualdad entre todos los seres humanos ¿porque en un lugar donde se unen unos y otros no hay ni paz ni igualdad?
Y no confundamos términos, paz nunca quiere decir sumisión, estar en desacuerdo con unas u otras ideas no quiere decir que no haya paz, simplemente quiere decir que hay discrepancia.

No, ninguno de los ciudadanos, sean peregrinos o contrarios a tal evento, ni siquiera el Papa, tienen la culpa de tal estado de sitio. Es la situación de "crisis" que afecta a la democracia y a la política la que lleva a este estado de presión sobre unos y otros. Son los manipuladores extremistas que ningún interés tienen por una u otra postura, sino que mas bien las utilizan para su propio beneficio, los que provocan las situaciones límite surgidas en los últimos meses.
En una sociedad en la que los ciudadanos dejan de ser iguales y no pueden expresarse libremente, la democracia deja de ser su sistema de convivencia para convertirse en un sistema infectado y cercano a las dictaduras.
No se puede seguir con el estado de sitio en Madrid, no se puede seguir vulnerando los derechos de los ciudadanos para expresarse libremente, no se puede seguir discriminando y fomentando la desigualdad entre unos y otros, porque seguir así es ir en contra de la democracia y la legislación vigente.
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