Indignados ignorados.

Tuvimos una campaña electoral marcada por la indignación en la que la voz del pueblo era "recogida" por todos los políticos y medios de comunicación.
Una vez pasadas las elecciones se hizo el silencio. Aunque los indignados siguen con su legítima hoja de ruta, los políticos y los medios se han olvidado de uno de los mayores, si no el mayor, movimientos sociales acaecidos en España.

Mientras los políticos vuelven a su vida diaria, a sus sueldos muy por encima de a media y subiendo, a sus especulaciones urbanísticas. Los empresarios siguen con sus despidos, sus primas multimillonarias. Los bancos no dan muestra de abrir los créditos. Noticias todas preocupantes y que deberían de estar en la primera plana de las secciones dedicadas a la delincuencia en los medios de comunicación, se sustituye por las manipulaciones sensacionalistas y en letra pequeña de cualquier anécdota en los campamentos de los indignados, pero nada mas, todo sigue igual.

Como si de un espectáculo de revista de corazón, los medios, de todos los colores, trataron de dar su punto de vista de las acampadas de los indignados, pero como todo espectáculo, cuando la moda pasa, los medios lo dejan abandonado a su suerte. Una muestra palpable de ese cartel tan famoso en el que rezaba "Medios de comunicación, manipulación".

Es penoso ver como las noticias sobre los enfrentamientos políticos siguen siendo el pan nuestro de cada día, puro sensacionalismo, mientras el movimiento ciudadano pasa a segundo, tercer o cuarto plano. Y mas penoso es ver como todos aquellos que tomaban como suyo las propuestas de los indignados, vuelvan otra vez a la rutina de siempre como su no hubiese pasado nada ¡Cuanto daño hacen unas elecciones viciadas que solo permiten opinar cada cuatro años!

Está claro que no interesan las reformas, ya que iría en contra de los tradicionales partidos llamados grandes.
Los indignados han intentado cambiarlo con sus asambleas populares, asambleas que no distan mucho de los conceyos abiertos leoneses o en menor medida de las juntas vecinales. Por desgracia los leoneses ya hemos visto que el sistema de conceyu o junta vecinal no interesa a los que gobiernan y han buscado las formulas para eliminarlos, convirtiéndolos en mero sistema testimonial de la opinión pública que no tiene ningún poder de decisión.

¿Como se va a poder cambiar un sistema viciado si el propio sistema se defiende y ataca a los que luchan por sus derechos?
¿Como se pretende luchar contra unas reglas hechas a medidas de los que gobiernan con un pueblo que sigue sin reaccionar a las manipulaciones a las que son sometidos desde todos los estamentos?

El conceyu abierto era el sistema mas democrático jamas conocido, pero el poder de los nobles no quiso que siguiese adelante por que les recortaba su poder. Los campamentos indignados son la réplica de esos conceyos, y de nuevo el poder vuelve a ver peligrar sus provilegios.
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