FMI + agencias de calificación = desgobierno

Estamos hartos de ver como el FMI exige a los paises que las agencias de calificación valoran que hagan ajustes continuos.
Ajustes que en todo momento van dirigidos a recortar derechos sociales, favorecer los despidos y privatizar servicios públicos, en pocas palabras, recortar los derechos de los ciudadanos en favor de las grandes economías.

No es comprensible como se olvida tan pronto que dichas agencias de calificación, aunque quizá habría que llamarlas de descalificación, junto al FMI y sus pésimas previsiones fueron los que permitieron que se produjese la actual crisis económica. Y si esas agencias junto al FMI no supieron hacer su trabajo ¿porque se siguen escuchando sus consejos?
Aunque quizá si hayan hecho bien su trabajo y lo único que buscan es que las grandes economías, bancos y empresas se conviertan en los nuevos esclavistas mientras los trabajadores y ciudadanos de a pie son los nuevos esclavos.
Pero si la esclavitud ha sido condenada como una forma de trato humano que va en contra de todo derecho internacional ¿Como se les puede permitir que sigan con su maniobra?

Por desgracia los gobiernos de todos los colores siguen bajándose los pantalones ante esas organizaciones. Dejan de gobernar para que lo hagan otros desde fuera; es decir, los países que se pliegan a las exigencias del FMI y las agencias de calificación pierden totalmente su soberanía y pasan a ser una colonia de dichas organizaciones.
¿Donde está ahora ese orgullo nacional, ese patriotismo del que tantos hablan? Si ni siquiera tenemos un gobierno soberano, lo haga bien o mal ¿para que queremos gobernantes?

En Islandia han plantado cara a dichas organizaciones y han conseguido recuperar un poco su soberanía, e incluso su economía. Quizá vaya siendo hora de empezar a recuperar lo nuestro y mirar mas por el ciudadano, que al fin y al cabo es el autentico motor de la economía porque es el único que puede generar el consumo necesario, en vez de por los grandes bancos que cortan todo tipo de posibilidad a que la economía reflote mientras sigan las recomendaciones de los que no supieron prever la actual situación.

Habría que preguntarse que le debemos, o que le deben nuestros gobernantes al FMI y a las agencias de calificación para seguir agachando la cabeza en vez de plantar cara y mostrar que un país soberano ha de mirar únicamente por sus ciudadanos y no por lo que unas agencias califican a su gusto sin ninguna fiabilidad comprobada ni contrastada.

Quizá haya que empezar a usar la palabra guerra para esta situación. Un nuevo modelo de guerra en la que las grandes economías son un bando, y los ciudadanos el otro. Y esta guerra, como por desgracia suele pasar, la ganan los que mas tienen, no los que mas necesitan.
Si estamos en guerra, quizá vaya siendo hora de tomar las armas (ya no se si en sentido figurado o real) porque sino acabaremos esclavizados por agencias de calificación y FMI sin importarles quien caiga.
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