Reflexiones

Una vez pasadas las elecciones, y como prometí desde mi perfil en Facebook, voy a soltar todo lo que, como dije, me he guardado por respeto y para no contaminar.

Cualquiera que ate un poco cabos sabrá que como candidato político no era nada ético intentar aprovecharse ni contaminar el movimiento Democracia Real ¡YA!
Quizá algunos digan que como candidato de un partido pequeño no pasa nada e incluso hubiese sido bueno opinar. Personalmente creo que no es así, ya son demasiados los que se han querido aprovechar de la ocasión como para sumar uno mas, aunque fuese uno de los mas pequeños.

Decir que empecé la campaña con ilusión, pero a medida que el movimiento social iba tomando la calle me empecé a sentir muy incomodo. No porque no lo apoye, sino porque no sabia bien que hacer, si seguir con la campaña o mandarlo todo al carajo y soltar toda la rabia que tengo dentro.
Claro que uno reflexiona y piensa que si deja la campaña otros se aprovecharán de ese hueco, aunque sea pequeño, y seria dar pie a que los de siempre tengan un rival menos y una posibilidad mas para seguir con su cortijo. Y por eso decidí seguir con la campaña, a pesar de tener que morderme la lengua mas de una vez ante las injusticias que se estaban produciendo.

Mientras la llamada TDT-party criminalizaba a la opinión popular y con ello a toda la democracia, la derecha se empeñaba en buscar las vías para cerrar la boca a los que solo quieren opinar libremente, otro atentado mas a la democracia. Vamos, que aquellos que se llena la boca de respetar la ley y la democracia solo buscan cerrársela a los demás y montarse una "democracia" a su gusto, algo que mas bien se pueda llamar dictadura.

Lo mas grave es que la propia ley va en contra de si misma y la avalan los que manipulan sin escrúpulos esto que llamamos España. Mientras la Constitución, tan sagrada en algunos momentos pero denostada cuando no interesa, en su artículo 21 reconoce el derecho a reunión mientras no haya desordenes públicos, varios tribunales se empeñan en llevar la contraria a esa Constitución. Incluso llegando mas lejos, la propia declaración de los derechos humanos en su artículo 20 reconoce ese derecho de reunión.

En pocas palabras, ciertos grupos han querido dar un golpe de estado saltándose la constitución y los propios derechos humanos, para evitar que el pueblo pueda opinar. Llevan muchos años cómodamente repartiéndose el pastel y les molesta que alguien pueda quitárselo. Molesta que se pida libertad y que no puedan seguir manipulando a la sociedad. Molesta que la opinión pública permita al ciudadano pensar por si mismo sin que los grandes tengan la posibilidad de actuar sobre sus mentes.

Pero no solo la criminalización o las decisiones judiciales han sido un virus estos días. Hay otro tan peligroso o mas que me ha dado mucho asco. Y ese virus es la de todos aquellos que han querido aprovecharse del movimiento del 15M. Digan lo que digan, muchos se han querido acercar al movimiento social solo en busca de votos. No les importa el movimiento, solo les importa aprovechar el momento para rascar unos cuantos votos poniendo buena cara.

Y como digo, me he sentido muy incomodo, porque a mi me hubiera gustado estar al lado de la gente del movimiento, pero si asco me da que se aprovechen de ellos en busca de votos, es lógico que siguiese con la campaña, por la razones antes indicadas, sin intentar manipular de ninguna forma a los que espontánea y libremente decidieron mostrar su indignación.

En la calle me han dicho de todo solo por seguir con la campaña. Me han acusado de abandonar a los indignados, que eramos aves de rapiña y nos olvidaríamos de todo una vez pasadas las elecciones, y muchas otras cosas que no merece la pena reproducir. Por simple respeto y educación, uno se calla ante tales descalificaciones, no vale la pena discutir con algunas personas.
Solo diré que tengo la conciencia tranquila y me da igual lo que digan algunos. Si que me han hecho sentir mal, pero no culpable, porque precisamente estoy donde estoy para cambiar la actual situación. Pero sobre todo porque creo que he sabido mantener la distancia justa.
Por una parte recogiendo las reclamaciones de los indignados. Aunque puedo decir que no hacia falta recoger nada, ya que esas reclamaciones ya estaban en mi mente, no es algo nuevo, cualquiera que hubiese estado un poco atento ya las habría recogido desde hace meses, solo que ahora se han concentrado todas.
Por otra parte no buscando en ningún momento un protagonismo que pertenece a otros y que en ningún momento debería de ser contaminado, como muchos han intentado.

A pesar de todo, no se como expresar aún parte de la rabia que llevo dentro, pero creo que está claro que algo apesta en esta "democracia". Se intenta cerrar la boca al pueblo mientras los de siempre se reparten el pastel, definitivamente asqueroso.
Quizá haya sido demasiado suave, aún hay sentimientos que no se bien como expresar, quizá con el tiempo vayan saliendo...
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