Voto de castigo

El voto de castigo tradicionalmente se asocia a votar al partido contrario con mas posibilidades para quitar poder al castigado. Un simple sistema para forzar un cambio de gobierno; o mejor dicho, un cambio de partido que gobierna.
Todo esto solo lleva a los partidos a buscar votos y mas votos. No importa el ciudadano, solo interesa el votante, no se hace política para el ciudadano, solo se buscan votos. La política de hoy en día ya no hace estado ni busca el beneficio del ciudadano sin pedir nada a cambio. La política de hoy en día solo se hace con miras a las elecciones buscando raspar hasta el último voto sin importar ideologías o necesidades, solo importan los votos.
El político actual se encierra en su despacho y estudia las estadísticas para saber que necesita para sacar un voto mas o menos. Y solo sale a la calle en busca del voto, no le importa si ese voto va a perjudicar a los ciudadanos, solo le importa si será para él o para otro.
Todos se llenan de discursos populistas, sacando su lado mas bondadoso, que lejos de mostrar su lado mas humano, solo es una máscara tras la que se esconde el estadista que calcula cuantos votos le va a dar ese discurso.

En pocas palabras, no se hace política, se hacen estadísticas y piruetas para sacar votos. La política de antaño en la que se contraria un estado, mas o menos perfecto, pero se construía, se ha terminado. Ahora no hay que construir nada, basta con conservar lo que hay, sin importar las deficiencias o las necesidades. Ya es suficiente para que los políticos de hoy en día sigan repartiéndose el negocio y no hace falta hacer política, solo es necesario rascar en las conciencias dormidas sacando votos para mantener sus puestos.

Y aquí entra en juego el ciudadano. Ciudadano que no es tal para los políticos, ya que para ellos no es mas que un votante del que tienen que sacar partido. Un partido que sacan pidiendo el voto a favor, o el voto de castigo para hundir al enemigo. Pero al final, los votos se los reparten los políticos de despacho y estadísticas y todo sigue igual.
Pero el votante, que además es ciudadano tiene que saber que el poder no está en manos de los políticos, sino es las suyas. Como ciudadano en un estado democrático tiene el derecho al voto, incluso tiene el derecho a no votar.
Hace ya años que la abstención en un derecho ejercido por muchos ciudadanos como castigo a esa política insulsa e ineficaz. Una abstención que al principio preocupaba a los políticos, pero que hoy en día ya se ha tomado como algo normal y no escandaliza a nadie. Es por ello que esa aptitud, lejos de ser legítima, ya no es eficaz.
Otra opción seria llenar las papeletas de mensajes que denunciasen la baja calidad política, pero eso solo serviría para anular los votos y tirar esas papeletas sin leer a la basura. Una opción que sirve para que el ciudadano votante siga en esas estadísticas de los políticos, pero que no beneficia a ninguno, sino que perjudica a todos. Si ninguno merece el voto, lo que hay que hacer no es no votar, sino votar a ninguno.
La última es la de el voto en blanco, voto que no va a ningún partido político, pero si se contabiliza. Que puede no servir para cambiar el resultado final, pero si el de votos efectivos que apoyan a uno o a otro
El verdadero voto de castigo no es el que se dirige al contrario, sino el que se quita al castigado. El voto en blanco es el voto de castigo a todos los que lejos de hacer política, solo busca votos.

¿Acaso merecen otros el voto de castigo de nadie?
Si hay que castigar ¿porque han de ser otros los que se beneficien de ello?
¿A quien hay que castigar, a un partido o a toda la clase política que solo se preocupa de sacar votos en vez de hacer autentica política?
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